¿Qué quiere ser el Sporting?

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Updated: mayo 26, 2016
vestuario sporting ascenso

El Sporting de Gijón tiene mimbres más que suficientes para ser lo que quiera ser. Estas últimas dos temporadas han servido no solo para un ascenso y permanencia-cuyo mérito nadie se atreve a poner en tela de juicio-, sino también para consolidar una declaración de intenciones liderada por Abelardo Fernández (El Pitu), cuya potencia reside en solidificar e impulsar la identidad bajo la cual se han logrado aunar e identificar ciudad, afición, jugadores y cuerpo técnico. Aún quedan algunos palomos cojos. Esto es un hecho, pero todo es cuestión de tiempo y nada puede ser perfecto, de momento.

Esta institución centenaria se enfrente a uno de sus mayores retos, que es crecer para hacer de nuestro techo un suelo sobre el cual impulsarse para aspirar a ser más grandes y mejores. Es importante que nadie se equivoque ni impaciente, porque este es un proceso lento y difícil en cuyo transcurso se necesitan realizar sacrificios. Sobre todo -lo más importante- es necesario tener claro que se ha de vivir dentro de nuestras posibilidades y no mear fuera del tiesto. Las prisas nunca fueron buenas consejeras.

Hay que dejar de preguntarse qué fuimos y qué queremos ser, para de una vez por todas ponerse manos a la obra, empezando por abajo, por lo básico: Mareo. Resulta paradójico que una sanción motivara, a modo de recordatorio, que el Club volviera a depender exclusivamente de su mayor activo (infravalorado en ocasiones): la Escuela de Fútbol de Mareo. Muchos equipos olvidan que la razón de su propia existencia reside en una telaraña de fútbol base tejida con mimo hace muchos años. Solo aquellos que han sabido conservarla en perfecto estado de engranaje hasta la actualidad han podido saborear más éxitos que fracasos. Pero como no todo es negro o blanco, una dependencia excesiva en el fútbol base no es buena, como tampoco lo es del exterior, realizando desembolsos para traer siempre talento (a veces innecesario). Lo idóneo es lograr un equilibrio entre ambas modalidades de gestión, para por un lado nunca perder la identidad (cantera) y por otro poder cubrir mediante desembolsos económicos puntuales aquellas deficiencias de talento que en casa no encontramos, como puede ser lógico.

Actualmente hay una gran generación de futbolistas con la que crecer, pero no seamos estrechos de miras, y valoremos la que está por venir, y la que puede venir después también. No perdamos tampoco la cabeza tirando de talonario para traer talento precipitadamente en ese afán por dar un salto de calidad rápido y diferencial, porque de la noche a la mañana no seremos campeones -ni como dijo un gran sabio- el Bayern de Leverkusen. Olvidemos, por tanto, esas peligrosas ilusiones e invirtamos apostando fuerte por Mareo. Valoremos cesiones a otros equipos para aquellos jugadores jóvenes, que como una etapa más en su carrera formativa, precisen de experiencia. Que la cesión deje de ser sinónimo de descarte, sino de futuro. Retengamos el talento y no dependamos tanto de la financiación externa, que no ha hecho sin refutar aquella afirmación de que una excesiva dependencia de la misma maniata la habilidad de maniobrar de un Club, limitando sus aspiraciones y posibilidades. Si compramos que sea con nuestros propios medios. Aquellos medios económicos que podamos generar, sin tener que recurrir a financiación ajena ni a la venta de talento, sino explorando otras vías como por ejemplo la comunicación, marketing, publicidad, etc. Es decir, aprender a gestionar.

Hay mucho por hacer, pero todos sabemos por dónde empezar. No esperemos; es nuestro momento.

2 Comentarios

  1. Panti

    30/05/2016 at 17:44

    Un buen escrito , que define la realidad de nuestro R.SPORTING de GIJÓN .La comunión que comentas , entre la Ciudad,afición,plantilla y cuerpo Técnico,fueron las claves para conseguir el objetivo de la permanencia.Espero y deseo que los ” palomos cojos “a los que te refieres,cambien su aptitud,o abandonen el palomar.

    • Jaime Sánchez

      Jaime Sánchez

      30/05/2016 at 21:19

      Por los últimos cambios, parece que los palomos cojos se aferran bien fuerte al puesto …

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